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  • Arturo Téllez

Voluntad y tecnología, versus Contaminación


Han pasado casi 6 semanas desde que se decretó la contingencia ambiental en la Ciudad de México, a pesar de las medidas tomadas, la realidad es que los niveles de polución no disminuyen. De acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente, el próximo 1ro. de julio entrará en vigor la nueva Norma Emergente de Verificación Vehicular para regular la circulación diaria de casi 5.4 millones de autos en la capital del país.

No es un asunto menor si pensamos que la Ciudad de México es una de las megalópolis más importantes por su dimensión y actividad económica. Más de 20 millones de personas nos desplazamos diariamente por diferentes medios tanto por motivos laborales, académicos o incluso de esparcimiento contribuyendo de una u otra forma al 16.4%al PIB nacional.

Y para no variar el asunto se está politizando, agregando así más variables y turbulencia al escenario. Este tema de la contingencia ambiental es, en mi opinión, el detonante que pone en evidencia un sinfín de problemas que nos aquejan no solo como ciudad, sino a nivel país y como sociedad. Corrupción, falta de políticas públicas, inexistencia de un plan de sustentabilidad a nivel gobierno en materia ambiental -pero no solamente-, apatía del ciudadano y resistencia de las empresas para favorecer la movilidad y calidad de vida de sus empleados.

La realidad es que en tanto no avancemos al mismo ritmo que avanzan los factores del entorno, en particular la tecnología, estaremos muy lejos de conseguir un equilibrio en el tema ambiental o cualquier otro tema.Y es que, me parece que la respuesta está en la tecnología. Sí, particularmente en las tecnologías de información y comunicación, tanto para prevenir, como para corregir lo necesario.

Podríamos empezar por ejemplo con un eficiente Sistema de Información para el Registro Público Vehicular que contenga la fuente de la verdad respecto al número de vehículos que transitan diariamente. Porque aún con la contingencia que ocasiona que más de 1 millón de vehículos dejen de circular diariamente, según cifras del INEGI, se sigue observando una cantidad importante de autos y tanto el problema de tráfico y contaminación siguen presentes, casi inertes, despertando escepticismo al respecto de si esta cifra es real.

Por otro lado, tenemos los Centros de Verificación Vehicular. Según datos oficiales, se estima que entre julio y diciembre de 2015 se otorgó permiso “0” (Circulación diaria) a unos 1.7 millones de vehículos que no cumplían las especificaciones mínimas, responsabilizando a los propios automovilistas de tal situación. Hoy dejan entrever que parte de las medidas que se darán a conocer, es endurecer las políticas de verificación y la utilización de un “nuevo” sistema en los verificentros para medir la emisión de contaminantes de forma más precisa. Pero me pregunto qué pasaría si realmente se tuviera un sistema a prueba de “corrupción” como el que se viene prometiendo desde 1989 que se instauró el Hoy No Circula. Digamos que se necesitaría algo así como un sistema con los requisitos básicos de seguridad (no vulnerabilidad) que impida la alteración manual para beneficiar a quien no merece.

En otra arista, se ha mencionado que otra parte de la responsabilidad es la gasolina que usamos. Que si es importada de China, que si es de mala o pésima calidad. Y aunque se ha desmentido oficialmente, el caso es que al igual que con los verificentros con las Gasolineras se han hecho promesas en vano durante años. Se mencionó por ejemplo que estas deben contar con un Sistema de Recuperación de Vapores para evitar que existan emisiones de vapores crudos de gasolina a la atmósfera al momento de abastecer el combustible a los vehículos. El punto es que esta revisión al parecer debe ser presencial en lugar de contar con un punto único de monitoreo y control que pudiera verificarlo. Otro tanto recae en Profeco, con respecto a inhabilitar a quienes no cumplan con dicha norma, siempre y cuando cuenten de forma oportuna –por no decir en tiempo real- con la información necesaria para proceder en consecuencia.

Después tenemos a la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) encargada del Sistema de Monitoreo Atmosférico. En principio, se observa insano que el gobierno sea juez y parte, pero más allá de eso, creo que podría emplearse una solución de Big Data, como se ha hecho en otras partes del mundo, para medir, proyectar y analizar bajo qué condiciones se podrían disparar los niveles de contaminación, actuando preventivamente. Y es que cuando se afirma que los vehículos son responsables del 90% de los gases contaminantes, solo nos restaría concluir que las fábricas, transporte público y cocinas ambulantes, entre otros, tienen únicamente un 10% de aportación al problema, lo cual es a todas luces absurdo. Si además se mostrara en tiempo real la información, creo que muchos ciudadanos estaríamos más tranquilos respecto a la transparencia e imparcialidad de las acciones tomadas por las autoridades, lejos de intereses políticos y/o económicos a su favor.

Después tenemos la perspectiva empresarial. ¿Cuántas empresas cuentan con una política de horarios flexibles y/o home office? Muchas organizaciones descartan el adoptar este tipo de esquemas porque asumen que el empleado se distraerá en sus asuntos personales. Sin embargo, desde hace casi dos décadas disponemos de herramientas para monitorear la productividad de quienes tienen esta opción.Después de todo, no solo se trata de darle al empleado la opción de no asistir, sino de cuantificar los beneficios en términos de ahorro en costos y eficiencia laboral.

Por último, los Centros de Datos. ¿Cuántas empresas presentan fallas regulares en sus centros de datos? ¿Cuántas por obsolescencia tecnológica? ¿Continuamente deben encenderse plantas de diésel para garantizar la continuidad? Bueno, pues me parce que aquí hay otro problema, y aunque menor, mientras no exista una exigencia clara al respecto por parte de las autoridades competentes, muchas empresas podrían estar siendo parte del gran problema.

Sin duda, la tecnología no es inmune y en muchos casos primero se requiere voluntad. Pero creo que solo en la medida que tomemos medidas verdaderamente radicales podremos ver resultados de la misma magnitud. En lo que sí, definitivamente la tecnología no nos puede ayudar es proveer inteligencia a quienes están al frente de las políticas públicas y quienes innegablemente dejaron crecer por años un problema que hoy nos estalla de frente.

Publicado por ComputerWorld México


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