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  • Arturo Téllez

La Cultura de la "No-Planeación"


De acuerdo con el estudio “Global Disaster Recovery Index”, realizado por Acronis a más de 3,000 pequeñas y medianas empresas (SMBs) a nivel mundial en 2012, una PyME – nuestro equivalente en México- produce anualmente casi 40 TB de nuevos datos. Sin duda, la relevancia de esta cifra radica en la información y la toma de decisiones que ello conlleva. Lo preocupante es que el 86% de las compañías encuestadas reportaron haber experimentado interrupción de sus operaciones en los 12 meses recientes a la encuesta y cada caída tuvo un costo promedio de $367,363 USD.

Por su parte, Servicios DR de México -empresa especializada en temas de recuperación de desastres- en su reporte anual 2014, identificó que el “Índice de Posibilidad de Recuperación Empresarial” (IPRE) promedio en América Latina es del 31%, lo que indica que las empresas en esta región están poco preparadas para responder ante un desastre, siendo el sector financiero el que mejor sale librado con un IPRE del 54%.

¿Qué factores inciden para que la cultura de prevención de amenazas y desastres en México y América Latina sea tan baja y nuestra respuesta tan poco oportuna? En mi opinión, es cuestión de entendimiento de lo que un plan ya sea de Recuperación de Desastres o de Continuidad del Negocio conllevan.

Si bien es cierto que las prácticas de recuperación y continuidad a nivel mundial han evolucionado mucho en los últimos años, -creo que particularmente desde el incidente de las torres gemelas en Nueva York- en nuestra región sigue existiendo baja adopción. La tecnología igualmente ha dado pasos agigantados en los últimos años y concentrándonos más en los beneficios que en los riesgos, existen hoy nuevas herramientas y tecnologías que se pueden aprovechar para minimizar o mitigar los riesgos de una interrupción en la operación. Sin embargo, una vez más, muchos de esos beneficios no han sido comprendidos al 100% por algunas empresas.

Por otro lado, existe una postura atávica a la no-planeación o planeación-a-medias y el delegar la responsabilidad –al menos en este tema- a la tecnología. Algunas organizaciones asumen que la solución es adquirir las más costosas y modernas herramientas. Otra tonalidad de este aspecto, son las empresas que “cumplen” solo por cumplir con los temas regulatorios presentes en su sector/industria. Dichas empresas instrumentan procesos, políticas y procedimientos que en la práctica llevan a cabo a su propio entender y con un alcance limitado y ejecutan únicamente “ejecutan” por cuestiones de auditoría, sin entender los verdaderos beneficios.

Me parece entonces que antes de siquiera pensar en Recuperación de Desastres o Continuidad del Negocio, diseñar las estrategias o adquirir más tecnología, debemos empezar por el principio. ¿Qué es un plan?

Un plan es una serie de tareas y/o actividades que tienen una secuencia específica, un propósito definido a lograr en un plazo determinado y requiere un conjunto limitado de recursos financieros y materiales. Adicionalmente debe considerar un modelo de seguimiento y comunicación hacia toda la organización.

Hasta aquí no hay “rocket-science”. El punto más álgido es la asignación de funciones y responsabilidades, ya que en México y por razones históricas y culturales en América Latina al igual, lo que más adolecemos al momento de “planear” es la designación de los responsables. Pero esa es una asignatura que me gustaría comentar en otra ocasión.

Me parece que si tenemos la claridad respecto de lo que un plan es, y lo estructuramos religiosamente, tendremos las condiciones mínimas necesarias para ejecutarlo efectivamente, evitando así la adquisición de herramientas innecesarias o la contratación de servicios de consultoría sin conocer el verdadero objetivo por alcanzar. Solo hasta ese momento, podremos hablar de tener una cultura de prevención.

Publicado por Disaster Recovery


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